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En activo desde 1989, la banda principal del cantante/multiinstrumentista Stephin Merritt -quien tomó el nombre de la novela “Les Champs Magnètiques”, de Marcel Proust- pasó de ser un proyecto de estudio a una alineación completa formada por Sam Davol (cello), John Woo (guitarra, nada que ver con el cineasta chino) y su amiga Claudia Gonson (voz, guitarra, piano y batería), junto a quienes integró elementos de indie rock y pop de cámara al rudimentario synth pop de sus comienzos, mixtura siempre aderezada por las inteligentes letras de Merritt, textos de alto impacto emocional capaces de pasar de la ternura a la tristeza y de ahí al sarcasmo, a veces en una misma canción.

Lo que llegó a convertirse en 69 Love Songs se inició como el ambicioso proyecto escénico de una revista musical en base a “100 canciones modernas de amor”, en donde Merritt –(“homosexual, poeta, bajito y feo”, Rockdelux dixit)- mezclaría elementos del cabaret, la danza y el teatro, con la participación de drag queens y cantantes invitados. A poco andar, el plan original se hizo cuesta arriba y terminó siendo desechado en favor de algo más viable, pero no por ello menos monumental: Se conservó la idea de las voces invitadas, y junto a la vuelta de tuerca en el sonido -que empezó a forjarse en The Charm Of The Highway Strip (1994, Merge) y alcanzó plena forma en el magistral Get Lost (1995, Merge)- las canciones se redujeron a 69, por las obvias connotaciones sexuales de la cifra y las posibilidades que ofrecía en cuanto a diseño gráfico. Todo quedó empacado en 3 CDs que podían comprarse por separado o en una coqueta caja que incluía un libro con fotos y una entrevista de Daniel Handler con Merritt, donde éste comentaba una a una las canciones, que cubren prácticamente todo el espectro de situaciones que pueden darse entre parejas antes, durante y después del amor.

Inspiradas y escritas mayormente en los bares frecuentados por Merritt en New York, las composiciones se pasean por estilos tan variados como el pop, ya sea acústico o sintetizado; el country, las baladas, el jazz, el punk (“Punk Love”), la vanguardia (“Experimental Music Love”), los cantos de cheerleaders e incluso el folklore celta.

 La habilidad de Merritt con las palabras, unida a su conocimiento enciclopédico de cualquier estilo musical, le permite crear versos memorables, ya sean en tono de jugarreta (“Reno Dakota”), imaginando un improbable encuentro con un lingüista suizo que termina de la peor manera (“The Death Of Ferdinand de Saussure”), ingeniosos juegos de palabras (a veces inventadas como “unboyfriendable” en “All My Little Words) o desarmantes frases que acá encontramos a montones, revestidas por una artillería de instrumentos que incluye ukelele, cajas de ritmos, batería acústica, sintetizadores, piano, acordeón, banjo, cello, guitarra y las voces de Merrit, Claudia Gonson, Shirley Simms, Dudley Klute y LD Beghtol, todo un descubrimiento que tuvo luego una breve carrera al frente del combo de pop experimental LD and The New Criticism.

Desde la advertencia inicial de un enamoradizo crónico para que no se entusiasmen con él hasta darse cuenta de lo chiflado que está (“Absolutely Cuckoo”), acá nos encontramos con canciones que retratan esa felicidad indescriptible del enamoramiento (“The Luckiest Guy On The Lower East Side”, “Nothing Matters When We’re Dancing”, “Let’s Pretend We’re Bunny Rabbits”, “When My Boy Walks Down The Steet”), la añoranza del ser querido que se encuentra lejos (“Come Back From San Francisco”) o bromas a costa de los clichés del country (“Acoustic Guitar”); pero también hay historias desde la vereda del frente, ya sea  protagonizadas por perdedores asumiendo que el amor no es lo suyo, prefiriendo reír antes que llorar (“A Chicken With Its Head Cut Off”, “Epitaph For My Heart”) o la clásica historia de un encuentro que significó más para una persona que para otra (“The Night You Can’t Remember”). También hay despecho (“Bitter Tears”, “Meaningless”, “Very Funny”, “How Fucking Romantic”, “The Cactus Where Your Heart Should Be”), paralelismos y reflexiones de medianoche (“Love Is Like Jazz”, “The Book Of Love”, “Love Is Like A Bottle Of Gin”), duelos líricos dignos de los Pimpinela más intensos (“Yeah! Oh, Yeah!”) o el dilema tras la ruptura de “I Don’t Wanna Get Over You”, cuando no se sabe si ahogar las penas con fármacos, hacerle caso a nuestros amigos, a un terapeuta o dedicarnos a ser depresivos profesionales (“Or I could make a career of being blue / I could dress in black and read Camus / smoke clove cigarettes and drink vermouth / Like I was 17 / that would be a scream/ but I don’t wanna get over you”)… y así hasta completar las casi 3 horas de esta obra que puede apabullar si se escucha completa de un tirón, aunque al final, siempre la opción será a gusto del consumidor. Esta nueva reedición del sello Merge, uno de los baluartes de la independencia mundial, incluye 6 vinilos de 10” más el libro con fotos y la entrevista en formato grande en una preciosa caja que, además de lucir un montón en la colección, contiene una obra altamente recomendable y necesaria, tan llena de melancolía como de tristeza y humor negro, cuyas sonoridades se van metiendo poco a poco bajo la piel, junto con entregarnos nuevos matices en cada escucha. Encuentra tu copia en Kali Yuga Distro.

Pablo Renato