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Smog – Knock Knock (Drag City, 1999 / Reedición)

21 años después de su edición, Knock Knock se mantiene sin problemas como el clásico inmediato que fue desde el momento en que estuvo en la calle. Con varios discos a sus espaldas en ese momento, tres de ellos impecables (Wild Love de 1995, The Doctor Came At Dawn de 1996 y Red Apple Falls de 1997, todos editados por Drag City) un Bill Callahan en plena racha se despachó esta obra semi conceptual sobre el inicio y el fin de un romance, en donde el tono general se aleja de la claustrofobia de antaño, para mirar todo con la sabiduría que deja cada fracaso.

En esa época, nuestro hombre había terminado una relación sentimental nada menos que con Cat Power, con quien se había mudado a un pequeño pueblo rural en medio de Carolina del Sur, y esa es la idea que impulsa “Let’s move to the country”, puerta de entrada a esta obra de sonido más eléctrico donde también se escuchan pianos, cuerdas y baterías que colorean cada una de las canciones, universos en sí mismas que crecen aún más en cada escucha gracias a la producción de Jim O’Rourke.

Hay momentos conmovedores, como la inmensa “Teenage Spaceship” o “River Guard”, donde un guardia que vigila a un grupo de presos bañándose en un rio descubre que, en ese momento, los presos son más libres de lo que el será en toda su vida; también hay momentos más movidos, como la arrastrante tormenta de feedback de “Held”, la perversa historia de divorcio y violencia intrafamiliar de “Cold Blooded Old Times” (“la clase de recuerdos que convierte tus huesos en cristal”) o la mezcla de riffs casi metálicos, cuerdas y un coro de niños en “No dancing”. Hacia el final, el tono vuelve a hacerse más pausado, tanto en la historia de adulterio narrada en la espectral “Sweat Treat” como en las escapistas “Hit The Ground Running” (donde el coro infantil vuelve a hacer de las suyas) y “I Could Drive Forever”, antesalas de “Left Only With Love”, donde el protagonista asume que el amor se ha terminado y solo resta tomar el equipaje para ir a buscarse la vida a otro sitio.

Un disco absolutamente recomendable, lleno de detalles sorprendentes y con letras que merecen ser revisadas cada vez que sea necesario, Knock Knock es el testimonio de un artista en plena capacidad compositiva, sin desperdicio en absoluto. A por él.

Disquería Kali Yuga Distro