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La Düsseldorf – La Düsseldorf (1980, Telefunken)

El grupo que se convertiría en La Düsseldorf se reunió por primera vez a fines de 1974, previo a la grabación de Neu! 75 (1975, Brain), el canto del cisne del fundamental dúo formado por Michael Rother y Klaus Dinger, fallecido en 2008. Las diferencias creativas y personales entre ambos músicos eran cada vez más amplias, por lo que pactaron dividir el registro en dos, con cada músico explorando el sonido que estuviera buscando en ese momento. Así, mientras el primer lado del LP, a cargo de Rother, se inclina hacia la electrónica ambiental -producto de sus aventuras previas junto a Hans-Joachim Roedelius y Dieter Möebius en Harmonia-, Dinger armó un trío junto a su hermano Thomas y Hans Lampe, ambos percusionistas, para plasmar esa mezcla de rock más agresivo con ritmos motorik que le rondaba por la cabeza.

Tras la disolución de Neu! -luego vendría la fallida reunión de mediados de los 80s y los discos “bastardos” de 1995 y 1996, pero esa es otra historia- Dinger volvió a reunirse con su hermano y con Hans Lampe para formar este grupo que homenajea a su ciudad natal desde el título, y con el que contaron con la ayuda de Conny Plank en la producción.

Lanzado originalmente en 1976 por Nova Records, La Düsseldorf nos mostró a un Dinger interesado en amalgamar las dos facetas que se habían desarrollado en Neu! 75: El característico ritmo motorik patentado por Klaus se fusiona acá con atmosféricas oleadas de guitarras tratadas con efectos y sintetizador, instrumento que no había sido utilizado en sus andanzas junto a Michael Rother.

Este es un disco que mezcla sin problemas la agresividad proto-punk con minimalismo ambiental, y que incluso ya da un largo paso hasta los sonidos que se comenzarían a explorar cuando la revolución de 1977 había quemado sus últimos cartuchos y era hora de romper todo para empezar de nuevo. La inicial “Dusseldorf”, construida sobre un arrastrante ritmo revestido con teclados y guitarras, se extiende por poco más de 13 minutos en donde los músicos experimentan con lo lúdico, sobre todo en el tratamiento de las voces que van jalonando la composición. En “Düsseldorf”, el trío inyecta más energía, anticipándose al punk y jugando con las inflexiones vocales que años más tarde serían usadas por Johnny Rotten al frente de Sex Pistols, mientras que en el resto del disco, más minimalista aún si cabe, se desarrollan los dos aspectos básicos de la banda. En el notable instrumental “Silver Cloud”, los ritmos mecanizados se funden con el aura electrónica generada por los teclados hasta desembocar en la final “Time”, donde las guitarras son el hilo conductor que se adhiere a los golpes de la batería para bordar un tapiz sonoro al que es imposible dejar de prestar atención mientras permanece en el aire.

Disponible en Kali Yuga Distro en la reedición japonesa de 1980, La Düsseldorf es un trabajo fundamental para cualquier persona interesada en la música facturada en Alemania durante la década de los 70s, y que de seguro debe haber sido parte de los sonidos que inspiraron a David Bowie durante su período berlinés. A por él.