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Dan Barrett, el hombre detrás de interesantes proyectos de culto como Have A Nice Life, Nahvalr y Black Wing, se ha dedicado desde 2011 a explorar los senderos del ambient, el folk y el rock más oscuros bajo el alias de Giles Corey, nombre tomado de un granjero acusado de brujería y ejecutado por aplastamiento durante los infames juicios de Salem, Massachusetts, allá por 1692. Con una sonoridad más desnuda -pero no por ello menos intensa- que sus otras aventuras, Barrett comenta que esto “se inició de manera muy distinta a lo que ha llegado a ser. Inicialmente, me preguntaba si podría escribir canciones country, para convertir esa forma de música en algo que sonara como hecho por mí. Puse restricciones a la clase de instrumentos que utilizaría y cosas así, lo que se fue desvaneciendo mientras el primer disco tomaba vida propia. La intención era que en Giles Corey no hubiera instrumentos electrónicos o samples (una regla que terminé rompiendo) y que la influencia principal fuera el country, pero el estilo compositivo creció más allá de la idea original”.

El tono íntimo y sombrío de Giles Corey, unido a sus letras que lidian con temas como las experiencias paranormales, la depresión y el suicidio, se aleja en este EP de las grabaciones de campo y las extensas letanías del anterior Deconstructionist (2012, Enemies List Home Recordings) para entregar 3 temas que se adentran en terrenos aún más tenebrosos si se quiere: Desde su título y portada, Hinterkaifeck hace referencia a uno de los crímenes sin resolver más terribles de Alemania, ocurrido en 1922 en una granja a 70 kilómetros al norte de Munich, en donde 6 personas – incluyendo 2 niños- fueron asesinados por un desconocido, que jamás pudo ser identificado ni atrapado.

En poco más de trece minutos, las crepusculares composiciones navegan a través de la melancolía y el lado oscuro de la mente humana con medios mínimos, inversamente proporcionales a su impacto emocional. Una guitarra acústica y una voz cada vez más distante son los elementos principales de esta obra llena de ambientes ásperos y al mismo tiempo magnéticos, que fija su curso desde el primer acorde de la despojada “Winter’s House”, una oda al desarraigo y la indiferencia, inspirada en la teoría de que el asesino se habría ocultado en el ático de la casa principal antes de cometer el crimen (“Born on an ancient day / Named with an ancient name / They don’t know, they don’t care / They don’t notice that you’re there”); que es seguida por la saturación que cubre las amargas frases de “Guilt Is My Boyfriend” (“I don’t think it’s funny / I don’t fool around / If you’re so fucking tired / Why aren’t you in the ground”) hasta desembocar en la sutileza sonora de la final “Wounded Wolf”, canción que avanza lentamente hasta que sus apesadumbrados versos sobre una situación de abuso, posible referencia a la relación incestuosa mantenida entre Andreas Gruber y su hija Viktoria – dos de las víctimas de la masacre en la granja- se disuelven en el aire (“Because we all live in a wounded house / And living here will be the death of me / Someone’s got to be the death of me”), mientras deja a nuestro alrededor las esencias bien asimiladas de los Codeine de The White Birch o los primeros Low, titanes del rock en cámara lenta y sentimientos a flor de piel.

Lanzado originalmente en 2013 por Enemies List Home Recordings y disponible hasta ahora solo en formato digital, Hinterkaifeck tiene su primera edición física por cortesía del sello Flenser en vinilo de 12”, con las tres canciones en el lado A y un diseño especial grabado en el lado B. Como todo el material de este notable sello, puedes encontrarlo en Kali Yuga Distro. Si los sonidos envolventes y oscuros son lo tuyo, ya te estás tardando para tenerlo en tus manos.

Pablo Renato